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Nació en Londres, Sir William Henry Perkin hace 180 años. Fue el séptimo hijo de un carpintero y siempre recibió buena educación, ya que acudió a una escuela privada. Desde muy pequeño tuvo una gran atracción por los experimentos, y un amigo, tal y como contó él más tarde, le enseñó una reacción química que fue la mecha de su vocación posterior: “Me mostró algunos experimentos químicos y el poder maravilloso de sustancias para cristalizar en formas definidas. El último me produjo una impresión muy fuerte y vi en la química algo más allá que con otras actividades en las que yo había estado ocupado hasta entonces”. El joven químico millonario por descubrir el primer tinte sintético La tabla periódica se asoma a una nueva fila por primera vez en la historia. A pesar de la oposición paterna, William Henry Perkin logró ingresar a los 15 años en el Real Colegio de Química de Londres, y a los 17 ya estaba contratado por el químico alemán August Wilhelm von Hofmann. Era el asistente de laboratorio del eminente científico, que era tan brillante en la teoría como torpe en la experimentación, que en realidad era lo que le fascinaba al joven Perkin. Nos encontramos con un joven investigador que a los 21 años ya era millonario por un único descubrimiento y que a los 36 se retiró para dedicarse a la investigación y devolverle a la química todo lo que le había dado.