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Los rebaños de oveja de la comunidad de Muskahuisa  distrito de Paucartambo, ubicado a unos minutos de la misma ciudad, fueron atacados por el extraño animal que ya no es uno, sino dos, de acuerdo a la versión de una pastora que los vio y persiguió.

Mientras la Policía Nacional brindaba su habitual conferencia de prensa en su local principal de Wanchaq, en las redes sociales se viralizaba o difundía masivamente registros de un nuevo ataque del ente que días atrás diezmó ovinos en las comunidades de Punakaskay e Inka Paucarayre.

El reporte de los agentes era que no había más casos después de los 80 que murieron y desaparecieron en las comunidades antes mencionadas, sin embargo ayer se volvió a describir y evidenciar por las imágenes que continúan las matanzas bajo el mismo modo, mordidas en el cuello y la succión de los sesos.

Los propietarios de una modesta casa que tiene su corral en una cálida quebrada por donde pasa incluso un pequeño río, mostraron sus ovejas muertas señalando que solo horas antes los dejaron para ir a la compra de medicamentos a la ciudad.

A la vuelta vieron aturdidos que las animalitos morían desangrándose a su paso y la dueña y pastora que quiso saber quién o qué era lo que los reducía de forma violenta, se asomó a un recodo de su rebaño y vio a dos posibles mamíferos, similares a perros uno de color negro y el otro amarillo.

Al notar la aproximación de la campesina los extraños seres huyeron raudos, ésta los persiguió, se abrió campo entre las hierbas y árboles, pero era imposible cada vez los perdía más de vista hasta que finalmente ya no los vio.

“No es un perro otro tipo de animal, se come su seso nomás. Mis ovejas están muriendo”, decía y llevaba a los que registraban en video a un pequeño recinto donde se cobijaban sus animales, aquí los animales dejaron huellas.

Un familiar después de hacer un conteo sostenía “Hay más de 20 ovejas muertas, unas tiene las piernas rotas, otras las cabezas fracturadas, otras están muriendo, madres, macho y hembras, tropas actualmente los estamos degollando y viendo que tienen costillas rotas y pies maltratados”.

LA POLICÍA NO FUE

Lo que indignó a los campesinos es que la Policía Nacional tomó conocimiento del caso, pero no fueron a realizar la constatación, según indicaron retornaron a su comisaría de medio camino “Si no van a venir a trabajar que vengan otros que si quieren”, decían.

A OTRO LUGAR

Los animales habrían ido con dirección a Sillapata después de la persecución de la mujer, éste nuevo ataque fue avisado a las autoridades comunales y por medio de ellos esperan la asistencia de personas que puedan apoyarlos en la captura porque temen por sus vidas.